En búsqueda de la equidad de género en la zona rural

REDES

Los temas trabajados en los talleres fueron: construcción social de género, educación no sexista, educación sin violencia en el hogar, división sexual del trabajo y conociendo nuestro cuerpo, los cuales se implementaron con metodología popular participativa.

Según manifestaron los/as participantes, que en su mayoría son hombres y mujeres que nunca habían discutido estos temas y que tampoco saben leer y escribir, estos talleres les van a ayudar para lograr una mejor convivencia en sus hogares y en sus comunidades.

Pudimos escuchar expresiones como las siguientes: “porque, uno comete errores porque no sabe”, “pensamos que hacemos lo correcto, porque así nos educaron nuestros padres”, “yo pensaba que los oficios de la casa eran fáciles y que las mujeres no se cansan mucho” o ”pensaba que llamar hembritas a las niñas o hembras a las mujeres era lo correcto”.

Después de desarrollar el tema sobre construcción social de género, de forma participativa y reflexiva, las y los participantes expresaron que “los hombres y las mujeres deben ayudarse” y que según lo que han aprendido “no debería de haber trabajo de mujeres y trabajo de hombres”. Un participante manifestó que es difícil cambiar todo lo que se ha aprendido a lo largo de sus vidas, de un día para otro, pero que vale la pena hacer el esfuerzo de cambiar poco a poco y sobre todo esforzarse por educar mejor a sus hijos e hijas.

Similares opiniones se expresaron después de las jornadas sobre educación no sexista, división sexual del trabajo y conociendo nuestro cuerpo. Reconocieron que se “deben respetar los derechos a sus hijos y a sus hijas por igual”. Una de las participantes compartió su experiencia personal de que a ella no la mandaron a la escuela porque su familia era numerosa y ella tenia que ayudar a su madre en los quehaceres de la casa y que además la escuela les quedaba retirada de su hogar. Por eso es que no aprendió a leer ni a escribir.

Así también reconocieron que “no debemos apenarnos de las partes de nuestro cuerpo”, por ejemplo para la mayoría de ellos y ellas es muy difícil nombrar correctamente los nombres de sus órganos reproductivos, sin que se avergüencen. Pero hicieron el esfuerzo entre momentos de risas y momentos muy serios, y trabajaron con una dinámica que les permitió reconocer las diferencias físicas y biológicas de mujeres y hombres y asimilarlo como algo natural.

En las as ultimas jornadas se trabajo el tema de convivencia y educación sin violencia en el hogar y al preguntarles qué factores podían generar violencia en sus hogares manifestaron que el alcohol, “porque cuando uno se emborracha no sabe lo que hace ni lo que dice” y aunque manifiestan que ellos no les pegan a sus esposas o compañeras, mas de alguna ves les han hablado fuerte o gritado. En el transcurso de las jornadas se compartieron las diferentes manifestaciones y formas de ejercer violencia.

Al final del abordaje de estas temáticas nuevamente se reafirmó que hombres y mujeres debemos gozar por igual, de los mismos deberes y derechos; que no tienen porque gritar, insultar o maltratar física o psicológicamente a sus familias; comprometiéndose a poner en practica los conocimientos aprendidos en todas las jornadas, tanto en sus hogares como en la comunidad, y que seria de mucho beneficio para sus familias y comunidad continuar recibiendo este tipo de capacitaciones.

Todas estas acciones están enmarcadas en dos proyectos de construcción de vivienda digna para familias viviendo en condiciones de pobreza en los municipios de San Simón y Gualococti (Morazán), apoyados por la Generalitat Valenciana y la Junta de Castilla La Mancha, a través de Terrapacifico ONGD.

Fuente: REDES

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